Mientras el gobierno de Javier Milei negocia con el Fondo Monetario Internacional (FMI) un nuevo préstamo por u$s20.000 millones, el semanario británico The Economist publicó un editorial contundente sobre el caso argentino.
Según el artículo firmado por el equipo editorial, el pedido de Javier Milei marca “un cambio significativo” en la relación de la Argentina con el FMI, ya que —a diferencia de gestiones anteriores— el libertario puso en marcha un plan de ajuste fiscal y reformas orientadas al mercado. Para el medio británico, esta oportunidad debería ser aprovechada por el Fondo para romper con el ciclo de rescates sin resultados.
“Si el FMI busca terminar con los rescates recurrentes a Argentina, este es el momento de actuar con generosidad”, sostiene el texto.
El semanario recuerda que el Fondo ya tiene una exposición significativa con Argentina: desde 2018 otorgó un paquete récord de USD 57.000 millones, seguido por otro de USD 40.000 millones en 2022, lo que convirtió al organismo en el principal acreedor individual del país, con el 15% de su deuda externa.
Esto, advierte The Economist, plantea riesgos financieros y de credibilidad para el propio FMI. “Es difícil que otros prestatarios acepten las exigencias del Fondo si ven que Argentina las incumple sin consecuencias”, subraya la nota. Además, señala que los préstamos al país representan el 28% del total de compromisos del organismo, por lo que un eventual default argentino podría afectar incluso la calificación crediticia del FMI.
Aunque Estados Unidos estaría dispuesto a respaldar a Milei ante el FMI, lo haría con condiciones, según dejaron trascender funcionarios cercanos a la administración de Donald Trump. En línea con esto, The Economist subraya que el Fondo debería exigir “un valor más realista del peso”, la eliminación progresiva de los controles de capital y una hoja de ruta clara hacia un tipo de cambio completamente flotante.
La publicación reconoce que Milei devaluó la moneda, pero sostiene que la medida “no fue suficiente”, ya que la inflación sigue elevada y el peso continúa sobrevaluado. A eso se suma que las reservas netas del Banco Central siguen en terreno negativo si se excluyen oro y swaps con otros países.
Según el análisis, bastarían “unos meses de importaciones caras o una caída de la confianza de los inversores” para que Argentina vuelva a enfrentar una crisis de balanza de pagos.
The Economist además destaca que el presidente propuso liberar el mercado de cambios y permitir que el peso flote libremente, lo cual podría mejorar la competitividad exportadora y aliviar la presión sobre las reservas. Sin embargo, advierte que una flotación prematura podría derivar en una corrida cambiaria, más inflación y fuga de capitales. Por eso, estima que el Gobierno mantendrá una postura cautelosa al menos hasta las elecciones legislativas de noviembre.
La columna cierra con una recomendación clara al Fondo: “Para tranquilizar a Milei, el FMI debería ofrecer una cantidad generosa de dinero, y rápido”. Pero advierte que este apoyo no puede ser un cheque en blanco. Se necesita, remarca, una transición ordenada hacia una economía más estable y previsible.