
El Senado buscará desde las 14 definir el futuro los pliegos de Manuel García Mansilla y Ariel Lijo, los candidatos propuestos por el Gobierno de Javier Milei para completar las dos vacantes en la Corte Suprema de Justicia. De abrirse la sesión, las propuestas tienen pocas chances de sobrevivir: si están los 72 senadores sentados, solo 25 votos en rechazo de ambos nombramientos, que serán votados por separado, alcanzarán para obturar sus designaciones.
La novela lleva casi un año y el proceso para darle un final, negativo o positivo para la Casa Rosada, se aceleró luego de que Milei nombrara a los juristas por decreto en comisión a finales de febrero y salteara el proceso de la Cámara alta. García Mansilla, tras el decreto del mandatario, logró asumir hasta noviembre en el máximo tribunal y que fue consensuado en una reunión de acuerdos de los integrantes de la Corte que preside Horacio Rosatti.
Lijo, en cambio, no corrió con la misma suerte que la del excatedrático de la Universidad Austral: la Corte le exigió que para asumir debía renunciar a su cargo como juez federal de Comodoro Py, donde pidió licencia. Esa votación salió tres a uno, con García Mansilla aportando a la mayoría. Antes del decreto de Milei, y a diferencia de García Manislla, el magistrado del Juzgado N°4 era el que tenía el camino más allanado con el curso natural del proceso.
Por su parte, Lijo se encargó de buscar los votos uno por uno, pero el criptogate $LIBRA detonó la hegemonía de la agenda que había administrado. Tanto es así que el pliego de Lijo apareció con las nueve firmas habilitantes el miércoles 12 de febrero, dos días antes del viernes 14 en que Milei irrumpió con un tuit de "difusión" de la memecoin.
Desde ese fin de semana traumático para el oficialismo, el pliego de Lijo naufragó. En el caso de García-Mansilla, solo consiguió las nueve firmas hace tres semanas, con el objetivo de que quede a tiro del rechazo en el recinto, siempre fue el que menos apoyo tuvo.
A menos de un día del comienzo de la sesión en el hemiciclo senatorial, el panorama es poco alentador para Balcarce 50 porque en el Senado prima el rechazo a ambos pliegos. La vicepresidenta Victoria Villarruel había otorgado un período de gracia para que el Poder Ejecutivo lograra abrir una negociación.
La única estrategia en mente que tenían el asesor Santiago Caputo y el viceministro de Justicia, Sebastián Amerio, era la de boicotear el quorum. Esa idea se encontraba con fuertes limitaciones en el Senado. Para concretarla, debían aglutinar de su lado el apoyo total de los dialoguistas, salvo el peronismo y los solistas porteños Guadalupe Tagliaferri (PRO) y Martín Lousteau (UCR), que impulsaron la sesión; este lote suma 36 voluntades, solo a uno del quorum (37).
Esta opción es compleja de plasmar en la práctica porque, por ejemplo, la UCR podría aportar a varios legisladores para el quorum si el Gobierno no pide el retiro de los pliegos.
Así lo definió la UCR en una reunión por Zoom el martes, luego de que su jefe de bancada, Eduardo Vischi, se reuniera con Caputo y Amerio pasado el mediodía en la Casa de Gobierno, donde Caputo pidió más tiempo. También se complejiza el deseo de Caputo y Amerio porque la senadora cordobesa Alejandra Vigo, de Las Provincias Unidas, le confirmó a la Agencia Noticias Argentinas que estará en el inicio de la sesión y que, además, votará en rechazo de ambos pliegos.
No obstante, la lupa vuelve a ponerse en los gobernadores aliados de Milei como el catamarqueño peronista Raúl Jalil, que ejerce una fuerte influencia sobre el senador Guillermo Andrada. Andrada integra la nueva bancada llamada Convicción Federal, que completan el puntano Fernando Salino, el chaqueño Fernando Rejal y la jujeña Carolina Moisés. Esta última y Andrada tuvieron votaciones en las que se diferenciaron ya del interbloque peronista de José Mayans.
Si se cruzan estas variables, el quorum sería un hecho. Sin embargo, el Gobierno de Milei suele moverse mejor -y ya lo demostró- con el agua al cuello. El panorama será más claro en la reunión de labor parlamentaria.
Mayans dice contar con poco más de 20 votos para voltear el despacho de Lijo y varios más para el caso de García-Mansilla. A este lote se le sumarían Tagliaferri, Lousteau, Vigo y Luis Juez, que ya se manifestó contra Lijo. Podría suceder algo similar a lo que ocurrió en la sesión en la que el senador Edgardo Kueider fuera expulsado, en diciembre pasado: a la hora de votar hubo un efecto cascada en contra del legislador destituido.
Lo que quedó difuso en la convocatoria de este jueves y que es de suma relevancia para comprender el escenario actual, es que la sesión se precipitó por la acción del oficialismo de saltear al Senado con el decreto; va más allá de los gustos propios por ambos candidatos.
El futuro será aún más complejo para el Gobierno, que ya abrió el paraguas ante el eventual rechazo de García-Mansilla. Si la Cámara alta avanza en esta línea, se partirán las bibliotecas con respecto a si el flamante integrante del tribunal puede continuar en el cargo. García-Mansilla dejó en claro que su designación en comisión se hizo efectiva luego de haber prestado juramento ante la Corte. Fue en respuesta al juez federal Alejo Ramos Padilla, que tramita una causa para impugnar su designación y la de Lijo.
Su postura, y la de Gobierno, es que solo puede ser removido por juicio político. En el Senado toman el argumento del Ejecutivo y sostienen que los nombramientos en comisión tienen lugar hasta que la Comisión de Acuerdos se expida. Es decir, si los pliegos llegan al recinto y se rechazan quedarían invalidados. En este mosaico intrincado, los senadores deberán mostrar por fin las cartas que ocultaron por comodidad y fijar postura pública contra ambos candidatos.
El que más ruido les hace es Lijo. Si no llega a la Corte, Lijo continuará en Comodoro Py, donde están los pasillos que ningún dirigente político de Argentina está exento de recorrer alguna vez. Y en el caso de que llegue finalmente a la Corte Suprema, se habrán ganado un enemigo en el tribunal que define cuestiones federales sobre casos de corrupción.