Según un nuevo informe de la Fundación Tejido Urbano sobre la "Evolución de los costos de construcción y del precio de las viviendas", el costo de la construcción en Argentina experimentó un incremento significativo en 2024, alcanzando el 69% en dólares de mercado, el nivel más alto desde 2018. Este aumento, que se debió principalmente a dos factores clave, refleja la transformación económica que atraviesa el país. El precio de los materiales se incrementó un 26%, mientras que el costo de la mano de obra aumentó un 116%, lo que generó una escalada generalizada en los costos del sector.
Los datos del informe también reflejan un aumento del 120% en el costo de la construcción entre octubre de 2023 y diciembre de 2024 en dólares. Este incremento se explica no solo por la dinámica interna de la economía argentina, sino también por factores externos que impactaron en la producción y distribución de los materiales de construcción. La falta de acceso a ciertos insumos importados y la inflación interna agravaron la situación, lo que llevó a los materiales a alcanzar precios récord, los más altos en los últimos 50 años.
Otro de los puntos destacados en el informe es el aumento en el costo de la mano de obra, que llegó a niveles históricos, equiparándose a los picos más altos de las últimas cinco décadas. Este aumento, del 116%, responde a las demandas salariales de los trabajadores, que buscan ajustar sus ingresos al ritmo de la inflación persistente. En diciembre, la mano de obra experimentó un aumento del 19% en dólares, lo que, aunque necesario para los trabajadores, elevó considerablemente los presupuestos necesarios para llevar a cabo cualquier obra de construcción.
A pesar de este incremento en los costos, el precio de las viviendas se ha mantenido relativamente estable. La actividad en la construcción cayó un 18% anual, y la reducción de la obra pública ha marcado un claro freno al crecimiento del sector. Sin embargo, la reciente apreciación del dólar de mercado, que permitió una caída del 4,5% en el costo de la construcción en enero de 2024, abre un posible horizonte de alivio, con la esperanza de que la apertura de importaciones contribuya a una reducción de los costos de los insumos y, eventualmente, a una mayor viabilidad para el sector de la construcción en el futuro cercano.