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| Morirnos en la ruta |
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Según Luchemos por la Vida, una asociación civil dedicada a prevenir accidentes de tránsito, en 2007 -último año computado- se registraron 8104 muertes en accidentes viales. Esto significa: 676 cada mes, 22 cada día. Los números asustan. Los accidentes son la primera causa de muerte de menores de 45 años, es decir, de los jóvenes de nuestro país. Sin embargo ni el Estado, ni la población parecieran tomar verdadera dimensión del problema. En una nota del diario Crítica del viernes pasado, Martín Caparrós afirma: “Se puede hablar de las rutas deterioradas que no ofrecen las condiciones necesarias de seguridad. Se puede hablar del Estado deteriorado que nos enseña que se puede hacer casi cualquier cosa porque, en última instancia, es probable que todo termine en una coima”. Si desde el Estado no se combate la mayor causa de muertes del país, estamos fritos. Si la sociedad no toma conciencia y empieza a cambiar algunas malas costumbres, no habrá vuelta atrás. Sobre esto, Caparrós dice: “Según el Ministerio de Justicia, en 2007 murieron asesinadas 1959 personas; más de la mitad –1090– fueron homicidios que no sucedieron “en ocasión de otro delito”, o sea: no relacionados con la delincuencia sino con las clásicas reyertas familiares o vecinales. En síntesis: en 2007 hubo casi ocho personas muertas en accidentes por cada persona muerta por un delincuente”. ¿Cuál es nuestra responsabilidad en este problema? ¿Qué cosas debemos hacer para solucionarlo? ¿Qué reclamo podemos hacerle al Estado? ¿Cómo vamos a hacer los argentinos para dejar de morirnos en la ruta?. |