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Escrito por Facundo Cruz    Jueves, 04 de Febrero de 2010 16:55   
El Obama no tiene quién le escriba
Barack ObamaHace poco más de un año el mundo entero estaba atento al televisor y expectante por un suceso trascendental para la política norteamericana. Era uno de esos sucesos que hace que la gente pare en la calle a ver qué transmiten por las pantallas en Frávega o Garbarino. Y era trascendental porque, si es así para EEUU, también lo es para el resto del mundo.

Asumía Obama hace un año, primer Presidente de color en la historia de su país. Y demócrata encima.
Dos elementos lo convirtieron en un fenómeno. Primero, la intensa campaña y la revolución que significó la utilización de TIC’s, redes sociales y medios de comunicación masivos. Segundo, la renovación de la vocación cívica en los norteamericanos –fueron las elecciones con más alta participación en la historia de EEUU -.

Pero pareciera que fue un fenómeno pasajero simplemente. Electoral. Esa es la percepción que le queda uno al ver el balance de su primer año de gestión.

Para ser absolutamente sinceros, no la tuvo sencilla. Asumió en plena crisis económica y debió enfrentar la caída de los principales bancos del país –sustento importante del sistema financiero mundial- con paquetes salvadores. Primer golpe: mientras en su campaña afirmó que elevaría el nivel de vida de la población, las primeras medidas buscaban salvar bancos y sus capitales.

Para ello debió apelar al apoyo de todo el Partido Demócrata, pero sin los republicanos, aún celosos de haber perdido la Presidencia y fieles opositores a la iniciativa.

También con los republicanos en contra, ordenó el cierre de Guantánamo, haciendo caso a las denuncias de tortura durante la administración Bush. Pero unos meses más tarde debió poner paños fríos, ante la dificultad para alcanzar acuerdos con otros países para alojar a los presos. Segundo golpe.

Siguiendo con la cuestión bélica, envió más tropas a Afghanistán para intensificar la lucha contra los talibanes. De esta manera tiró por la borda gran parte de lo logrado. En varios gestos diplomáticos, había acercado posiciones con el mundo musulmán a través de varias visitas y mensajes televisivos.

Casualmente, en estos últimos dos puntos buscaba diferenciarse de la anterior administración republicana. Fue un pilar importante en su campaña.

Ahora está en medio de otra batalla. Rompiendo todos los esquemas –en eso parece ser un especialista- propuso una reforma del sistema de salud norteamericano que, a grandes rasgos, buscará mejorar las posibilidades de la población en el acceso a la salud. Será el primer sistema de cobertura médica universal en EEUU. Dato: es de los pocos países desarrollados que aún no lo tiene.

Los republicanos pusieron el grito en el cielo. Otra vez y van… Algunos sectores sociales acompañaron esas críticas. El principal punto de discordia es la posibilidad de que exista un seguro de salud público que compita contra la opción privada. La pregunta que también se hacen muchos ciudadanos es de dónde saldrá el dinero. Recuerdan que el déficit fiscal es el más alto en la historia de su país.

Hay más dolores de cabeza que se suman, pero por motivos electorales.

Hace algunas semanas los demócratas perdieron a manos de los republicanos la banca para Senador por el Estado de Massachussets –siempre se caracterizó por ser uno de los bastiones “progre-demócrata” del país-. El ganador y desconocido Scott Brown apoyó su discurso con fuertes críticas hacia la gestión de Obama. También defendió algunas posturas conservadoras: oposición a la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo y al aborto, intensificar la guerra en Medio Oriente, y otras posturas similares.

Y encima hay elecciones legislativas en noviembre. Son los terribles comicios de mitad de mandato, donde generalmente los electores suelen evaluar la gestión presidencial. Aunque se elijan legisladores, estarán mirando a Obama.

Pero aún queda tiempo. Los niveles de popularidad siguen siendo positivos y todavía no alcanza a aquellos pares regionales que rondan el 20% de imagen positiva. Sólo debe recuperar algo de confianza y demostrar que el primer año de gestión es difícil para todo Presidente. Sea quien sea.

Tal vez las críticas y decepciones que aparecieron recientemente sean producto del atractivo que despertó su figura. Una lección que seguro ha aprendido: los tiempos electorales no son los mismos durante la gestión. Son riesgos políticos.
 
Autor de la nota: Facundo Cruz

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Comentarios (1)
Duele más el cambio de discurso
1 Jueves, 04 de Febrero de 2010 18:52
Jerónimo
En el discurso de aceptación del Nóbel de la Paz, su discurso fue distinto y eso me desanimó mucho. Hasta entonces había hablado como progresista moderado a veces más moderado que progresista (Incluso en el libro que dice que escribió: "The audacity of hope") pero en ese discurso sonó a "loco de la guerra" en lo que me pareció una exaltación yankee de "La guerra justa". Se notaba que no era un discurso para una audiencia internacional sino como escrito para ganar el apoyo doméstico del "pueblo republicano". Me desilucionó. Se le fue la moderación, el tono sensato y el slogan sobre el cambio. Menos mal que soy Argentino y que no lo voté. :)

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