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| El cuarto poder en la historia argentina |
![]() El general Uriburu, al frente de las tropas de Mayo, viene hacia la ciudad a poner término al gobierno que nos avergüenza", anunciaba el diario Crítica el 6 de septiembre de 1930. A lo largo de la historia argentina muchos han sido los diarios que favorecieron el ascenso y el derrocamiento de distintos gobernantes. Paradójicamente, los medios que modernizaron la prensa escrita con propuestas innovadoras y progresistas fueron los que, al mismo tiempo, pujaron en favor de los gobiernos de facto.
Fundado y dirigido por el empresario uruguayo Natalio Botana, el diario Crítica vio la luz el 15 de septiembre de 1913. Con un lenguaje popular que mezclaba sensacionalismo, denuncias y artículos de interés para el público masivo, pasando por notas del físico Albert Einstein o el Premio Nobel Bernard Shaw, el periódico transformó la prensa escrita. La primera edición contaba con ocho páginas -tres de ellas dedicadas al turf- y tuvo una tirada de 5.000 ejemplares. En 1926 llegaría a vender 900.000 copias, 100.000 más que los que promedia Clarín un domingo. “Era un diario amarillo, que cuando no había noticia fuerte, la inventaba, pero tenía el elenco literario más importante del país”, observaba Bernardo Koremblit, único sobreviviente de aquel brillante staff, en una entrevista con el diario Clarín en el año 2003. Algunas de las plumas doradas que firmaron para Crítica fueron las de Emilio Pettoruti, Roberto Arlt y Alfonsina Storni, entre otros. “Botana es oficialista en la primera plana e izquierdista en la última”, ironizaban sus detractores más acérrimos sobre la inconstante ideología del empresario. Bautizado por sus opositores como el “tábano infernal”, el diario se opuso a Yrigoyen y fomentó el golpe de Estado encabezado por el general Uriburu. “En el despacho de Crítica se gestó la Revolución del ´30: allí se reunían todos los líderes políticos y militares que planeaban derrocar al gobierno democrático”, recuerda Gustavo González, editor de la sección policiales del vespertino. En 1925 la firma ingresó al mercado radial a través de la emisora LOR Broadcasting de Crítica, en 1932 se estrenó el noticiero cinematográfico Crítica Sonora y en 1933 se anunció la salida de la Revista Multicolor, que tendría como directores notables a Jorge Luis Borges y Ulyses Petit de Murat. Para María del Carmen Grillo, doctora en Comunicación por la Universidad Austral, “Botana es un precursor de los multimedios. Tuvo visión para integrar y para hacer sinergia de unos medios con otros. También logró que ´tributaran´ y rindieran mutuamente. Es inédito en el país”. Fue el primer medio que rompió con los esquemas de la prensa tradicional, tomando estructuras narrativas de periodistas norteamericanos como Randolph Hearst y Joseph Pulitzer. Tras la muerte de su fundador, en 1941, el diario perdió vigor y se alejó del estilo que lo hizo exitoso. Después de sufrir reiteradas intervenciones gubernamentales fue clausurado en 1962. “El diario surge sin programa pero con ideas”, editorializa Botana en el primer número de Crítica, marcando el perfil de lo que sería el primer diario moderno de la Argentina. La modernidad está vinculada con adelantarse en el tiempo y ser irreverente, llevando las convicciones propias a un nivel superlativo, con insolencia y claridad en la práctica. Jacobo Timerman fue otro periodista que se alineó con ese perfil. Fundador y director de las revistas Primera Plana y Confirmado en los ´60 y del diario La Opinión en los ´70, innovó la prensa argentina con un estilo refinado y culto, además de formar la cantera de cronistas más talentosos y brillantes que tuvo el país. Para sus gráficos tomó las estructuras de los semanarios norteamericanos Time y Newsweek, y para su periódico, la del diario francés Le Monde. Primera Plana marcó dos hechos cruciales en la historia argentina: ayudó a derrocar al presidente Arturo Illia -lo difamó al presentarlo como una tortuga, un inoperante- y facilitó la llegada del general Juan Carlos Onganía en 1966. Paradójicamente, este último la clausuraría en 1969 por unas publicaciones que revelaban las intenciones del general Lanusse de despojarlo del poder. Comprender el contexto sociocultural de los ´60 ayuda a entender el por qué del surgimiento del semanario: las vanguardias culturales estaban a la orden del día con el Instituto Di Tella como estandarte y el lenguaje de Clarín, La Nación y La Prensa, retrasaba frente a una sociedad más sofisticada que su realidad política. “Brindar a los lectores toda la información, sin pretender influir más que con la presentación cruda y por lo tanto apasionante de los hechos”, escribe Timerman en el segundo número de Primera Plana, marcando un precedente de lo que sería su estilo periodístico. Si bien Primera Plana propició un clima de inestabilidad política y permitió la llega de un gobierno de facto, desde el diario La Opinión se dispararon consignas contrarias a otro gobierno militar, el del general Jorge Rafael Videla. En 1977 el periódico fue clausurado por el Ejecutivo y un grupo de tareas a cargo del antisemita Ramón Camps, quienes secuestraron y torturaron a su director por supuestas conexiones con la organización guerrillera Montoneros. Se creía que Timerman era el principal financista del grupo armado. Políticamente contradictorio e inteligente, Timerman supo negociar con el poder desde su lugar de empresario periodístico modificando su ideología de acuerdo a las coyunturas socioeconómicas. Resulta difícil situarlo dentro de una corriente de pensamiento ya que siempre fue variando de bando. Sería erróneo cuestionarlo y criticarlo por sus posiciones. Es mejor entender sus conductas dilucidando qué pasaba en ese momento y qué factores se ponían en juego. Los periodistas emparentados con el poder político no abrazan una causa en general ni tampoco alguna en particular. En relación a su pensamiento político, Cristina Mucci, amiga personal y colega suya en el diario La Razón, sostiene que “sería mezquino olvidar su pujanza por la democracia en 1983. Él reconoció el gravísimo error que cometió al apoyar el golpe de Onganía”. En un reportaje publicado por Siete Días, Timerman sostenía que era un fraude aceptar un gobierno con la proscripción total de la mayoría (en referencia a que la UCR participó de las elecciones de 1963 con el peronismo proscripto). Fernando Ruiz, autor de Las palabras son acciones. Historia política y profesional del diario La Opinión, analiza que el rol de los periodistas en relación a la política tiene que ver con que “se creen los dueños del proceso político. Quieren usar a los líderes y son ellos los usados”. Definido por el político británico Edmund Burke como el cuarto poder, la información se ubica como elemento determinante en el funcionamiento de las sociedades. Detrás del poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial se encuentra la prensa. A través de ella se crea la opinión pública. Los golpes de Estado parecen haber quedado en el pasado, aunque el clima desestabilizador persiste. A través de los extensos canales de comunicación, los medios siguen cumpliendo el rol de ser el poder supremo, el más influyente y decisivo de todos. Entrevista “Ni Timerman ni Botana se caracterizaban por su honestidad intelectual” El historiador Norberto Galasso explica la relación entre los medios y el poder político a partir de los casos de Crítica, Primera Plana y La Opinión. - ¿Por qué los medios gráficos argentinos más populares y modernos apoyaron los golpes de Estado? - La innovación en el modo de comunicar es perfectamente compatible con los contenidos antidemocráticos. Tal es el caso de Crítica, que se convirtió en un periódico que incorporó escritores jóvenes y talentosos, al mismo tiempo que se insertó en la conspiración contra el gobierno constitucional de Yrigoyen. Por otra parte, la verdadera historia de Botana no es precisamente la de un hombre ético sino la de un inescrupuloso. Resulta pues que no hay contradicción entre las formas modernas y los contenidos reaccionarios. - En relación a la concentración de poder que tuvo Crítica, ¿qué diferencias y similitudes encuentra con lo que es el grupo Clarín hoy en día? - Crítica recurría al sensacionalismo, a la crónica roja con mucho de periodismo amarillo. Clarín nació como un periódico ágil y moderno que se distinguía claramente de los dos matutinos tradicionales (La Prensa y La Nación). Tuvo su época especial bajo la influencia de Frigerio (Rogelio), con cierto perfil popular en relación a otros periódicos conservadores, pero a través de su historia fue negociando con distintos gobiernos, tanto democráticos como dictatoriales, y amplió su poder desde Papel Prensa y la Agencia DyN, hasta la radiodifusión de la televisión alcanzando una concentración de poder mucho mayor a la que pudo tener Crítica. - ¿Por qué piensa que el General Perón intervino Crítica en 1951? ¿Lo considera un acto antidemocrático? - Los movimientos de liberación nacional generalmente reciben la crítica del viejo orden conservador. Perón llegó al poder con el 95 por ciento de los diarios en contra y en este caso considerando el contenido popular de su gobierno entiendo legítimo tanto el cierre de La Prensa como la compra de diversos periódicos para evitar que estos apoyasen las intenciones desestabilizadoras de la oposición que fueron permanentes entre 1945 y 1955. - ¿Por qué piensa que a Botana le intervinieron el diario y a Timerman lo torturaron si ellos acordaban con el poder militar? - Ninguno de los dos se caracterizaba precisamente por su honestidad intelectual, y variaron su posición según las coyunturas sociopolíticas. Crítica dejó de apoyar a Uriburu cuando se supo que el principal accionista del diario era el general Justo, un liberal conservador que se oponía a la política nacional y popular. Primera Plana facilitó el derrocamiento de Illia y la llegada de Onganía, pero La Opinión se opuso fuertemente a Videla y los suyos; respondieron a líneas editoriales divergentes a pesar de haber tenido el mismo director. - ¿Qué balance puede hacer sobre Jacobo Timerman como periodista? - Un periodista comentaba que Timerman le pedía que hiciera un artículo con ambigüedades y contradicciones, y le dejara a él las tres líneas finales para marcar su posición. De manera que más allá de que haya sufrido persecución política, no creo que tuviese posiciones ideológicas permanentes. |

