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| Un análisis que no pierde vigencia |
![]() Quizá pueda hacerse un análisis exhaustivo, pero sin olvidarse de que –luego de las medidas más significativas que lanzó el Gobierno- quedó cada vez más claro quiénes responden a qué y a quién.
Un caso emblemático es el de la dirigente social Milagro Sala y el intento de estigmatización que sufrió –ella y la organización que preside, Tupac Amaru-, luego del supuesto escrache a Gerardo Morales, a fauces de esa cohorte de oradores apocalípticos que es la oposición conservadora. Estos particulares personajes no sólo se dedican a denostar a los Kirchner –quienes regularmente cooperan con desprolijidades inentendibles- sino que ahora los blancos de sus ataques con argumentos espurios son los movimientos sociales. El senador coterráneo de Milagro Sala ¿denunció? que las tres mil casas, el centro de salud, el de rehabilitación para chicos discapacitados, las fábricas textiles y siderúrgicas, etcétera, se construyeron con dinero sucio. Por supuesto que Morales no facilitó prueba alguna, mas sí la llamó “jefa mafiosa”, aun cuando otra agrupación de campesinos jujeños nominada Libertad, reivindicó el escrache. El detenido pertenece a esa organización de pueblos originarios que ya lo había escrachado en marzo en Purmamarca, porque el senador –según las palabras del agresor- “está en contra de la tenencia de la tierra por parte de las comunidades aborígenes”. Por su parte, la diputada electa Elisa Carrió levantó las declaraciones de su afín político –que aseguró que entre quienes lo atacaron había 500 militantes con armas- y se preocupó por algunos “grupos piqueteros armados”. Curioso tratamiento el de la chaqueña, quien no le dio la misma importancia -ni ella, ni Morales, ni su séquito funcional de periodistas independientes-, al ataque que sufrió el jefe del bloque de Diputados del kirchnerismo, Agustín Rossi, el 11 de mayo del año pasado a mano de productores agropecuarios. Carrió y su retórica, un tanto agusanada por el uso y abuso de la predicción fallida, no respetan ni siquiera los argumentos flagrantes, taxativos, que constituyen la obra de Milagro Sala en Jujuy, lo que hace pensar que la virulencia de sus palabras no es de discrepancia política, sino sólo la intención de mancillar un nombre, apriorísticamente y hasta el momento, intachable. En segundo término y tomando la admiración que Sala le tiene al enorme Ernesto Guevara Lynch de la Serna, es bueno remarcar la propaganda que le obsequió hace unos meses un importante y prestigioso medio local a un libro –a falta de sustantivo más preciso- de un autor Nicolás Márquez, llamado El Canalla: la verdadera historia del Che. Márquez tenía un ciclo de radio con la presidenta de “Argentinos por la Memoria Completa”, Karina Mujica, hasta que un programa de televisión de América la filmó en un prostíbulo donde completaba sus ingresos. En el libro, el autor incursiona en la vida privada de Guevara tildándolo, entre otras cosas, de homofóbico y misógino. Por tal motivo, y para ser justa con el acusado, esta columna va a reproducir un extracto de una nota de Horacio Verbitsky en la que se cuentan algunas particularidades de la vida privada del bueno de Márquez: “Su ex mujer lo denunció por violencia familiar y por abuso sexual contra la hija de ambos, de cuatro años. Cuando la mujer quedó embarazada, Márquez le exigió que abortara y comenzó a pegarle por su negativa. Esto fue causa de la separación y de dos denuncias por violencia familiar que finalizaron en audiencias de mediación (…) La denuncia por abuso sexual contra la criatura fue presentada el 8 de septiembre de 2008. La nena tenía crisis de llanto repentino, miedos, y vómitos y paspaduras en la zona genital al regresar de la casa de su padre, de quien dijo que le pegaba. Ante un cuadro de fiebre alta un pediatra de la Clínica Pueyrredón de Mar del Plata diagnosticó que no obedecía a causas clínicas. Cuando la niña dijo que el padre la lamía, la derivó a una psicóloga infantil. La nena le narró que su padre también le había tocado los genitales. La psicóloga consideró que el relato era confiable y certificó el abuso. Márquez dijo que era ‘un juego’. En cuanto se interrumpió el contacto, la conducta y la salud de la niña mejoraron” (http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/132503-42713-2009-09-27.html). Por último, es interesante hacer mención a la condena que le propinaron los grandes medios a la vulgar petición oral de Diego Maradona, empero desigual trato a la poetización del “recontra medio del culo” del senador Carlos Reutemann en referencia a un potencial boicot de su candidatura. La aprobación de la ley de Servicios Audiovisuales desnudó quiénes están de este lado y quiénes del otro. Y también que “periodismo independiente”, hoy por hoy, funciona como un oxímoron. |
